¡Hola a todos! Estoy de nuevo acá, y ahora en otro espacio… Y vuelvo a hacer lo que me gusta, lo que me apasiona desde niño: escribir.

Han pasado muchas cosas en este año (los anteriores también, para variar), y siento que han sido las necesarias para despertar y despegar de una vez…

Ha sido un camino largo el darme cuenta de algo que no podía ver y que no quería ver, el gran ego que tuve (y que estoy empezando a reducir) me había cegado por muchos años, esos años en los que pensé que había cultivado espiritualidad y humildad, no fueron más que relleno memorístico de frases bonitas (para usarlas en conversaciones) y, ego camuflado y emociones que reprimí muy bien aunque no sanamente…

Felizmente, no estuve solo…

Gracias Dios por mostrarme el camino de regreso a casa con un maestro que fue duro y exigente, amoroso y amable, poderoso y enfocado en su enseñanza, sutil y espiritual… A este maestro lo llamaré Júpiter, sí, como el planeta, aunque también pude usar Venus, Mercurio, Plutón o MarTe.

Estas líneas son un agradecimiento a mi gran maestro, a Júpiter.

Júpiter siempre me enseñó la perseverancia y enfoque, y yo, como niño engreído y rebelde, lo oía más no escuchaba, y para que no me haga bulla hacía lo que me pedía, así pasaron los meses de alumno inconsciente a enseñanzas tan sabias…

Júpiter siempre estuvo dispuesto a enseñarme el camino de la Verdad, la Determinación, el Esfuerzo y el Amor como base hacia la realización de los sueños, aunque también reconozco que debido a su experiencia de Vida, su enseñanza fue dura y exigente. Yo, inmaduro en ese tiempo, no entendí el mensaje amplio y claro que quiso enseñarme y terminé desaprovechando la oportunidad de aprender directamente de su guía…

Yo soy honesto al escribir que siempre me han gustado frases tales como “Me voy para regresar” o “Me alejo para acercarme” o inclusive “Me pierdo para encontrarme”… Fue así, que en mi último acto de rebeldía, me fui…

Y me fui, estaba cansado de hacer sin entender, de practicar sin sentir… Mi cuerpo me pedía silencio, calma, no un maestro que esté repitiéndome lo necesario para triunfar en la Vida, “quiero vivir mi Vida a mi manera” es una frase clásica que repetí de manera irresponsable durante ese tiempo… Ahora sé que vivir a mi manera es estar consciente de mis decisiones y saber cómo éstas van formando mi futuro de manera positiva o negativa.

Durante el periodo de alejamiento, recurrí a viejos amigos como mi cama y el trago, amigos que sólo hicieron su papel de esconder los sentimientos y las emociones sin afrontarlos… Hasta que un día, luego de una inyección de alcohol directo a la vena me di cuenta que no era el camino seguir evadiendo, que el dolor que había arrastrado años ya no lo paraba ni el trago ni la cama, camuflando un vacío grande, muy grande que no pensé lo hondo que era por tanta anestesia (alcohólica, de orgullo, de pereza, de comida).

Es gracioso, pero ese vacío lo llené durante años con mucha información, demasiada sería la mejor palabra, tanto así que sentí que luego, ya en soledad, las ideas que exponía o vivía no eran mías, y que hacía caso al correcto comportar, al buen samaritano que la sociedad quiere, me sentí como un alumno de colegio que sólo repite lo que le enseñan en clase.

En este periodo, porque aún sigo en el proceso, empecé a reconocer que mis temores y rencores no estaban superados, que sólo los camuflaba con la máscara de la sonrisa eterna o espiritualidad memorística, y que mi cuerpo ya empezaba a dar señales de la represión de tales sentimientos y emociones.

Felizmente, escribo una vez más, que antes de alejarme de Júpiter, Júpiter me había recomendado a otro guía/maestro, NC. NC con mucho amor, paciencia, ternura y sabiduría supo guiarme hacia adentro (recuerdo Júpiter, que muchas veces me dijiste que miraba bastante hacia afuera) para fortalecer mi esencia y con esa fortaleza empezar a hacerle frente a mis más grandes temores, a mis más grandes rencores, a mis más grandes dolores… Gracias NC, siempre estaré agradecido por tu guía y por tu energía al querer de corazón que yo empiece a sanar desde adentro, porque sí, ahora entiendo que todo es de adentro hacia afuera…

En este descubrir, en este despertar de mi esencia, la soledad es parte fundamental de la limpieza de recuerdos y vivencias que me marcaron, para empezar a observarlas desde mi madurez y ya no desde mi niño doloroso, sino desde mi adulto responsable, firme, perseverante, valiente y amoroso, porque sí, el Amor y el Perdón son la fuente de la curación (gracias Louise Hay por tus libros y audios).

Fue en uno de esos días y en la soledad que acompaña mis noches, donde me di cuenta que mi mundo siempre ha sido caminar y luego de una inspiración súbita, pude anotar los cuatro caminos que recorreré, y les puedo decir que estoy firmemente comprometido en recorrer estos caminos que me llevarán hacia la verdadera liberación y éxito que me corresponde por derecho, y son:

  • El Camino del Reencuentro, que actualmente recorro.
  • El Camino del Perdón
  • El Camino del Amor
  • El Camino de la Independencia

Si me preguntan qué significa cada camino, bueno, puedo decir que El Camino del Reencuentro, es el tiempo que me doy para reconocer mi esencia, reconocer mi niño, reconocer mi adulto, reconocer mis pasiones, y reconocer mis temores para atravesarlos.

En El Camino del Perdón imagino y siento que revisaré las vivencias que me generaron frustración, tristeza, dolor, odio y rencor para abrazarlas y amistarme con mi pasado, para saber que esa  historia, mi historia, fue parte de lo que tuve que pasar para aprender a ser humilde y volver a mi esencia.

En El Camino del Amor imagino y siento que fortaleceré mi esencia al infinito, donde el amor propio es el pilar de mi reencuentro dejando atrás todos los mensajes inconscientes negativos (y destructivos) que fui cosechando y cultivando años atrás para cambiarlos por mensajes cargados de amor, de positivismo, de fuerza, de paciencia, de perseverancia, de humildad, de perdón, de salud y del amor al arte que estoy destinado a hacer.

Finalmente, en El Camino de la Independencia estaré en un estado de mayor consciencia y me liberaré de las respuestas automáticas, de mis reacciones defensivas u ofensivas, dejaré de lado mis reacciones de niño rebelde ante papá o mamá (autoridad), de enamorado orgulloso o pedante ante mi futura bella mujer, y empezaré a accionar en base a la sabiduría y claridad, viviendo el momento, el Aquí y Ahora, donde seré independiente de todo tipo de domesticación o acondicionamiento para pasar a ser y mostrar mi luz.

Hay tanto por escribir, yo lo sé…

Gracias Vida, gracias Dios y gracias Corazón por permitirme seguir viviendo para finalmente encontrar la luz al final del túnel (que yo mismo elegí recorrer).

Marco Yalle

Huaraz, 11 de Octubre de 2016

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